Creado en 05 Noviembre 2014

Si hasta ahora los sistemas de cultivo habían avanzado considerablemente, en las próximas décadas el cambio será radical. Una de las incorporaciones como herramienta de trabajo será la de los “drones”, pequeños aviones no tripulados, que ya empiezan a utilizarse en algunos lugares, junto a "robots" con diferentes formas y funciuones, así como numerosas nuevas herramientas y tecnologías que contribuiran a desarrollar e implantar una nueva "agricultura".

En este pequeño articulo, queremos daros a conocer multitud de iniciativas, proyectos, herramientas y tecnologias que están siendo desarrollados e incluso probados o puestos en practica en diferentes partes del mundo, España incluida, pues pensamos que a buen seguro a much@s de vosotros os parecerá interesante...

El robot que revolucionará la industria del vino: VineRobot verá la luz en 2016, y será un robot terrestre único en sus características, dotado con sensores “no invasivos” capaces de obtener y transmitir información sobre el estado del viñedo con precisión nunca antes conseguida. Podrá determinar con total precisión qué zonas del viñedo se deben regar, y en qué cantidades, lo que influirá en una producción de más calidad y también en un ahorro de agua... Está desarrollado por el Grupo Televitis de la Universidad de La Rioja (+info).

Utilizan drones para diagnósticos de nitrógeno en cultivo de maíz: se utilizan drones para detectar las recomendaciones de fertilización nitrogenada. El sistema consiste en tomar imágenes aéreas, pudiendo analizarse y establecerse la metodología de recomendación de abonado. (+info).

Un robot fertiliza los campos de maíz en Estados Unidos: Rowbot es una máquina autónoma, capaz de aplicar el fertilizante justo cuando el cultivo más lo necesita, evitando de esta manera tener que utilizar tractores y reduciendo además la cantidad de producto necesario. Con el robot, también se consigue rebajar la cantidad de nitrógeno con el consiguiente beneficio para el medio ambiente... Desarrollado por ROWBOT & CARNEGIE ROBOTICS (+info).

Drones: revolución agrícola desde el aire: investigadores de la Universidad Estatal de Míchigan (MSU) están usando su primer vehículo aéreo no tripulado para ayudar a los agricultores a maximizar los rendimientos mediante la mejora de la gestión del nitrógeno y del agua y la reducción del impacto ambiental como la lixiviación de nitratos o de las emisiones de óxido nitroso. (+info).

Diseñan un robot "alimentado" con energía solar para cultivar hortalizas: Ladybird (mariquita en inglés), es como se llama el robot que a través de sus cámaras analiza la humedad, realiza análisis de suelos, comprueba los nutrientes de las plantas, detecta la existencia de plagas o avisa de la presencia de malas hierbas, entre otros parámetros.Desarrollado por la Universidad de Sydney, Australia. (+info).

Desarrollan un robot para coger pimientos en invernadero: en la Universidad de Wageningen (Holanda) se ha desarrollado un robot capaz de coger en invernadero, de un modo totalmente autónomo, los pimientos que han llegado a su punto óptimo de madurez. La localización de los pimientos se lleva a cabo a través de dos cámaras que obtienen toda la información necesaria, con datos en tres dimensiones, colocándose el brazo robótico en la posición exacta para cortar el pimiento. El robot ya ha sido probado con éxito en un invernadero comercial (+info).

Un robot agricultor para mejorar la producción de cultivos: el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina ha creado un robot con inteligencia artificial para invernaderos que busca mejorar la producción de cultivos intensivos a escala de plantas mediante la gestión eficiente de recursos y su planificación. Tiene la capacidad de “hacer mapas 3D, desplazarse, planear sus actividades y fertilizar, pero mañana podrá cortar, podar...”. (+info).

‘Drones’ para vigilar las malas hierbas: un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CISC) ha desarrollado un sistema que detecta el crecimiento de malas hierbas en cultivos extensivos mediante vehículos aéreos no tripulados. El sistema y su equipo, generan imágenes multiespectrales de ultra alta resolución espacial que combinadas con el uso de sensores remotos que captan en el espectro visible e infrarrojo cercano y con diferentes algoritmos de análisis de imagen permten diferenciar las malas hierbas de las plantas de cultivo.

Las malas hierbas presentes en los cultivos compiten por luz, espacio, agua y nutrientes con los cultivos y ello ocasiona importantes pérdidas. Una de las herramientas más utilizadas en el control de malas hierbas en la agricultura actual es la aplicación de herbicidas no sólo en los rodales en los que se distribuyen las hierbas, sino en todo el campo de cultivo. El 70% del campo no necesita tratamiento herbicida, por lo que aplicar los fitosanitarios de forma generalizada origina gastos y un impacto medioambiental innecesarios... (+info).

Desde IDEAGRO, conscientes del gran potencial y posibilidades que las nuevas tecnologías y herramientas pueden traer a nuestro sector, estamos en la actualidad realizando pruebas con drones para el control y evaluación de cultivos, desarrollo de ensayos, supervisión de fincas, detección de plagas, etc... Pensamos que conocer, y entender estas herramientas, su manejo y posibilidades, serán elementos clave en un futuro muy próximo, y por ello, seguiremos trabajando activamente para incorporar las ultimas tecnologias, y avances en nuestra metodologia de trabajo con el objetivo de satisfacer las necesidades de nuestros clientes... Si te interesa conocer cómo trabajamos, escribenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o contacta en @IDEAGRO.

 
Creado en 28 Septiembre 2014

Las micotoxinas son productos secundarios del metabolismo de hongos microscópicos que pueden crecer en la planta en el campo o durante el almacenamiento. Son tóxicas para humanos y animales, y se han identificado más de 300... En la actualidad, desde el punto de vista de la salud, preocupa, y mucho, la posible toxicidad crónica debida a la exposición continuada a bajas cantidades de micotoxinas.

El crecimiento de las micotoxinas depende de factores biológicos ya que existen cosechas más sensibles a la acción de hongos, pero también de condiciones ambientales como las variaciones de temperatura y humedad. Las micotoxinas se pueden encontrar en productos como forrajes, cereales, frutos secos y fruta, café, vinos y cerveza, harinas y derivados, especies y en alimentos de origen animal, como la carne, la leche y los huevos. En IDEAGRO, trabajamos con muchos de estos cultivos, especialmente cereales y forrajes, y nos preocupamos, y mucho, por conocer los últimos avances y novedades con el fin de garantizar el mejor asesoramiento a nuestros socios y agricultores, pues de sus cosechas, depende nuestra alimentación.

Los principales hongos productores de micotoxinas, conocidos como micotoxicogénicos, corresponden a los géneros Aspergillus, Penicillium y Fusarium. Cada uno de estos géneros puede generar diferentes tipos de micotoxinas, de la misma forma que un determinado tipo de micotoxina puede ser producida por diferentes especies de hongos.

Las manifestaciones en el campo son estacionales y están generalmente relacionados con la exposición a alimentos o forrajes contaminados. La estacionalidad está asociada a las condiciones climáticas ya que éstas afectan al desarrollo de los hongos y la consecuente producción de micotoxinas, las que pueden desarrollarse sobre sustratos tales como: granos de cereales y oleaginosas, forraje verde o ensilado y alimentos en general, ricos en hidratos de carbono y lípidos, produciendo el deterioro de los mismos tanto a campo como en el almacenamiento.

Dada la diversidad de condiciones ambientales bajo las cuales pueden proliferar los hongos, la infección fúngica y la contaminación con micotoxinas puede ocurrir en forma directa en cualquier momento dentro de la cadena de producción, transporte y manejo de los alimentos o forrajes en el cultivo (previo a la cosecha), en el caso de micotoxinas como las zearalenonas o, durante el almacenamiento como puede ocurrir en el caso de aflatoxinas.

Es fundamental, para descartar riesgos, la detección e identificación de las micotoxinas porque la presencia de hongos no necesariamente implica la producción de las mismas, por ejemplo, existen cepas de Aspergillus flavus que no producen aflatoxinas. Por otro lado, aunque el hongo haya desaparecido, no existe evidencia suficiente para asegurar que la micotoxina no esté presente en el producto. En este último caso, cuando el hongo toxicogénico que contaminó el sustrato ha desaparecido pero su micotoxina aún persiste se habla de contaminación indirecta.

Es inevitable la presencia de estos microorganismos en el campo ya que sus propágulos perduran año tras año en el rastrojo, en el suelo o suspendidos en el aire, siendo transportados por el agua, el viento, los insectos, etc. No obstante, para que la infección tenga lugar y con ello aumenten las probabilidades del crecimiento fúngico en el campo y la posterior generación de micotoxinas, los cultivos deberán estar expuestos a condiciones ambientales extremas, tales como: estrés térmico o hídrico; daños físicos producidos por granizos, insectos u otros factores bióticos; prácticas de manejo inapropiadas (fechas de siembra y de cosecha incorrectas, excesivas densidades, ineficientes controles de las malezas y de los insectos, etc.) o presentar características genéticas (susceptibilidad o resistencia) y/o morfológicas (por ej.: maíces con chalas que no recubren la espiga, con falta de compacidad) que le otorguen una mayor o menor protección frente a la invasión fúngica.

Esta problemática puede iniciarse en el cultivo pero también puede originarse o profundizarse a lo largo de la cadena agroalimentaria cuando, los sustratos susceptibles de ser contaminados, son expuestos a condiciones inadecuadas durante la cosecha, el transporte, el almacenamiento y/o el procesado o bien cuando, el modo de conservación y alimentación en el lugar de consumo son defectuosa.

Una de las principales características de las micotoxinas es que son tóxicas a bajas concentraciones (hipotóxicas) y su acción es acumulativa, con efectos retardados en el tiempo, propio de las toxinas mutagénicas. Sus efectos son drásticos para la producción animal; especies animales como cerdos y aves de corral son susceptibles de ser afectados; los rumiantes sin embargo, manifiestan una mayor tolerancia a los efectos negativos de las micotoxinas, debido probablemente a la capacidad de la microflora del rumen para desnaturalizar estos metabolitos tóxicos.

La creciente sensibilización social respecto de la contaminación de productos agrícolas por micotoxinas, ha impulsado la aplicación de metodologías de análisis y manipulación para prevenir su introducción en alimentos y piensos, la investigación para desarrollar sistemas de garantía a fin de minimizar la producción de micotoxinas y su incorporación en la cadena alimentaria, y la legislación para establecer niveles de seguridad.

Las actuales técnicas de producción no permiten hoy en día evitar completamente la contaminación por hongos, pero mediante la aplicación de buenas prácticas agrícolas seguido de unas buenas prácticas de fabricación durante la manipulación, el almacenamiento, la transformación y la distribución de piensos y alimentos se puede minimizar la presencia para que la exposición de la población a través de los alimentos no suponga un riesgo. Por ello, cabe destacar las recomendaciones de la Comisión Europea sobre principios generales para la prevención y la reducción de la contaminación con toxinas fúngicas, así como guías sobre la aplicación del sistema de análisis de peligros y puntos de control crítico (APPCC) en la prevención y en el control de la contaminación por micotoxinas...

Es por tanto necesario disponer de un adecuado sistema de gestión integrada de riesgos, que tenga en cuenta la gestión previa a la cosecha (buenas prácticas agrícolas), la gestión durante la cosecha y la gestión poscosecha (buenas prácticas de fabricación y almacenamiento). En varios países se han creado modelos predictivos que tienen en cuenta factores climáticos, sensibilidad varietal, uso de fungicidas, y prácticas agrícolas como la rotación de cultivos y el manejo de residuos de cosechas previas.

Desde IDEAGRO, a lo largo de los dos últimos estamos realizando importantes avances junto a las empresas con que trabajamos para detectar las condiciones que inducen el desarrollo de micotoxinas durante el cultivo (especialmente en aquellos cultivos que sirven de materias primas pàra la elaboración de piensos para alimentación animal), así como con el uso de bioestimulantes para evaluar su reducción junto con la modificación de las practicas habituales de cultivo, promoviendo nuevas y mejores practicas agrícolas.

Dentro de nuestro programa especifico, actualmente tenemos en estudio 22 hipótesis de cultivo diferentes que nos permitirán conocer la influencia y respuesta de cada una de ellas, haciendo especial hincapié en la multi-contaminación, y en el efecto sumatorio (hipotoxico) de bajas dosis para las micotoxinas analizadas.

Además, y con el objetivo de dar un servicio lo más amplio posible, actualmente podemos analizar de forma simultánea en una misma muestra siete micotoxinas diferentes (B1, M1, DON, T2, ZEA, Ocratoxina A y Fumonisina) en diferentes medios; cereales, maiz, ensilados, vinos, pimentón,... habiendo optimizado nuestro procedimiento de muestreo y procesado de las muestras, tan importante en este tipo de analiticas.

Para más informacíon, o si quiere ponerse en contacto con nosotros: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. & www.ideagro.es


Info & Documentos Consultados:

Rafael M. Jiménez Díaz - AGRICULTURA SOSTENIBLE & RETO MEDIOAMBIENTAL DE LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

Miriam S. Romagnoli & Patricia S. Silva - Las Micotoxinas. ¿Qué sabemos sobre esta problemática?