floración

El poder de los bioestimulantes en la floración

La floración es tan extraordinaria como compleja. Una explosión de la naturaleza que en el caso de la agricultura se convierte en una de las fases fisiológicas más determinante porque de ella depende la producción de los cultivos y la calidad de los frutos.

¿Pero qué mecanismos fisiológicos están implicados en este proceso? La floración está controlada por señales ambientales (como la luz y la temperatura), por el estado nutricional de nuestro cultivo y por algunas hormonas como las giberelinas, auxinas, ácido salicílico y el ácido abscísico.

Activación de los genes florales

Raro es el proceso fisiológico en el que no están implicadas las hormonas vegetales. En la floración juegan un papel fundamental, como es el caso de las giberelinas que activan genes florales y ponen en marcha el desarrollo floral. Todos estos factores ambientales y endógenos deben estar en armonía y actuar de forma conjunta para que se produzca una correcta floración.

Debido a la complejidad del proceso de floración, un estrés en nuestro cultivo podría llevar a un fallo en la regulación hormonal del proceso, lo cual es catastrófico para el agricultor, pudiendo perderse más de la mitad de la cosecha. Por ello es necesario asegurar una correcta floración, ¿cómo? Aquí es donde entran en juego los bioestimulantes.

Bioestimulantes en acción

Los bioestimulantes destacan por su gran capacidad para mejorar y ayudar a la planta ante condiciones adversas durante sus diferentes etapas fenológicas.

En el caso de la floración se ha observado que la aplicación de algunos bioestimulantes aporta compuestos promotores de fitohormonas, como las giberelinas, asegurándonos la correcta floración del cultivo. Estos compuestos, que suelen ser aminoácidos o algas, están implicados en la ruta de síntesis hormonal y actúan como intermediarios metabólicos durante el proceso de floración.

Por tanto, el uso de bioestimulantes mejora la floración y, en consecuencia, el cuajado y la producción, asegurándonos una mayor rentabilidad de nuestro cultivo.

Bibliografía

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